En WERR creemos en la belleza de lo esencial, en aquello que permanece más allá de las
tendencias y evoluciona con una identidad propia. Por eso, para esta edición del blog conversamos
con Catalina Ruiz, artista plástica de Buenos Aires, cuya obra reinterpreta la naturaleza y construye
universos orgánicos a través de texturas, colores y materialidades que invitan a detenerse.
Su mirada, profundamente sensible y contemporánea, refleja muchos de los valores que nos inspiran
como marca: la simpleza que sostiene, el proceso que se respeta y la atemporalidad como
lenguaje.
El proceso previo: cuando la búsqueda se vuelve identidad
Le preguntamos a Catalina cómo encuentra ese cruce entre la espontaneidad y la trascendencia en
su trabajo —una tensión que muchas veces define al arte contemporáneo— y su respuesta revela la
profundidad de su proceso creativo:
“La trascendencia o el elemento disruptivo viene de la búsqueda previa. Al momento de pintar solo
existe la espontaneidad en mi trabajo. Antes de empezar algo nuevo suelo estudiarlo, pensarlo,
cruzarlo con otras ideas, y cuando llega el momento de ponerlo en el lienzo eso se encuentra con el
trabajo espontáneo. Ahí aparece la identidad propia.”
Para Catalina, la preparación no es un límite: es el terreno fértil desde el cual la intuición puede
florecer. Una visión que en WERR también nos mueve: trabajar desde lo pensado para permitir que
lo orgánico suceda.
Cambiar sin perder la esencia
Cuando hablamos de evolución, Catalina destaca que el arte es su forma de expresión y que sus
cambios nacen desde adentro, de procesos largos y conscientes.
“Me escucho mucho a mí misma y por eso mis cambios nunca se sienten abruptos. Siempre están
empapados de una misma identidad.”
Su forma de crear convive con la idea de la atemporalidad, un concepto central en WERR:
transformar desde adentro, sin perder aquello que hace única a cada persona y a cada pieza.
La importancia de estar presente
La tercera respuesta de Catalina resume una filosofía que compartimos profundamente:
“Lo esencial es estar presente, conectar realmente con lo que estoy haciendo. A veces estoy más
presente y salen cosas increíbles; otras, cuando estoy cansada o fuera de mí, cuesta mucho lograr
algo bueno.”
La presencia es el verdadero lujo silencioso: un espacio que habilita la creatividad real, la
autenticidad y el hacer con intención.
Una formación que cruza mundos
Catalina creció rodeada de arte gracias a su madre, también artista. Sin embargo, su camino incluyó
una combinación inesperada: estudió Relaciones Internacionales en la Universidad del Salvador
mientras continuaba su formación artística en Buenos Aires, Londres y Barcelona.
“La mezcla de mi formación me llevó a quien soy hoy. Las Relaciones Internacionales me dieron
una mirada integral. Me ayudaron a entender que las posibilidades son infinitas y que todos los
rubros están cruzados por el arte y la creatividad.”
Su historia es un recordatorio de que la identidad se construye desde múltiples lugares, igual que un
guardarropa pensado desde lo esencial: piezas que dialogan entre sí, que hablan un mismo idioma,
pero que no temen incorporar nuevas miradas.
Catalina Ruiz y WERR: dos universos que se encuentran
La obra de Catalina tiene la misma sensibilidad que buscamos transmitir desde nuestras prendas:
formas simples que se convierten en potencia, colores que sostienen y una estética que
trasciende las modas pasajeras.
Su mirada reafirma algo que en WERR consideramos fundamental:
lo atemporal no es estático,
lo esencial no es rígido,
y la identidad se construye en capas, igual que una obra o una colección.
Si querés descubrir más universos que inspiran la esencia de WERR, seguí explorando nuestro blog
y nuestras colecciones.
